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Pay-Per-Post

Nuestra época está fuertemente signada por el vértigo; los cambios se suceden uno tras otro, alterando el estado de las cosas a una velocidad bastante difícil de procesar, y la tecnología es, por excelencia, el terreno en el cual siempre queda una posible vuelta de tuerca, que hace que nada permanezca quieto...

El formato Blog revolucionó con su aparición la concepción tradicional de un medio, en la medida que implica un espacio de libre expresión, en la cual su dueño es artífice del código, el contenido y las reacciones que eso desencadene, a través de los posts... en suma, se trata de un espacio, al menos en apariencia, "inocente", libre de condicionamientos.

Pero la publicidad vio una veta interesante en el alcance masivo de la comunidad blogger... y decidió inaugurar la modalidad pay-per.post, es decir, posteos sponsoreados por grandes firmas, tomando el nombre de la expresión pay-per view, aunque, atención; como dice Edgardo Ritacco en el portal Adlatina.com:

" Hay un pequeño detalle semántico que no habría que desechar: mientras el que paga para ver (del pay-per-view) es el sujeto de la acción, el que paga para postear lo hace para que postee otro. En el primer caso, es un particular. En el segundo, una empresa anunciante. El paralelismo es sólo formal."

Probablemente se desaten discusiones en torno a la cuestión.
La publicidad no es intrínsecamente mala, sobre todo cuando sirve para solventar un medio; sí lo es cuando promueve un sesgo o una distorsión, en detrimento de la espontaneidad... que en principio, era lo que caracterizaba a la práctica del blogger.

Se abrió el debate, pueden opinar.

(Y también se abrió la convocatoria: el que quiera sponsorearnos, bienvenido sea... pero ojo, este blog cotiza.)

Generación Pirata

En su edición de Agosto, RollingStone publicó una nota que, bajo el rótulo de "El fin de la era del disco", básicamente determina que estamos siendo testigos -y artífices- de la desaparición de los grandes sellos discográficos. Y la caída de ese imperio gigantesco implica necesariamente, que el formato CD se encuentra en vías de extinción, ante el apogeo incontrolable de Internet.
Ante ese hecho, se despiertan varios interrogantes.

¿Es necesario aferrarse a un formato, o debemos dejar que el cambio fluya como un proceso natural de evolución?
¿Y si quisiéramos defender la supervivencia del CD... estaríamos dispuestos a abandonar el pirateo?
¿Estamos siendo parte de una especie de boicot de la carrera de nuestros artistas, consumiendo sus discos vía internet en lugar de comprarlos?
¿Qué hay de la cantidad de bandas que se hicieron conocidas gracias a la web, y de otra forma nunca lo hubieran logrado?
Teniendo en cuenta esto, y el gigante monopolio que las discográficas ejercieron durante mucho tiempo... ¿Es tan malo que el negocio experimente un giro de una vez por todas?
Tengo la costumbre de preguntarles a los músicos cómo ven y viven la era de la Web desde su propio lugar. Y Ray, de El Otro Yo, hace un par de meses me dio la respuesta más coherente y objetiva de todas las que escuché.

¿Cómo es su relación con Internet, considerando que les permitió hacerse conocidos en lugares en lugares impensados?

Ray: A mi, que estoy por ahí más en contacto con todo lo que es informático-virtual, creo que hay una situación que es real y tiene que ver con la realidad socio-económica de cada país; nos pasaba con Billy. Nosotros, como país tercermundista, "en vías de desarrollo" o con buenas intenciones de los gobernantes, no se cómo llamarlo, tenemos necesidades de primera instancia que no están siendo cubiertas, con lo cual estamos pensando en trabajar para pagar impuestos y comer, que esa es la realidad, y esas problemáticas llevan a buscar canales alternativos en dónde conseguir arte, sea cine o música. Hay una necesidad de aliviar el alma con el arte, entonces la situación es otra con respecto a muchos países del primer mundo, donde la gente sí compra los discos y el software originales, porque trabaja con ese software y no quiere que le de problemas. En nuestro país, y en general en todo Latinoamérica, pasa que los chicos quieren escuchar música, tienen ganas de seguir descubriendo grupos y la posibilidad es Internet. Y me parece que es muy valioso. Tiene cierto costado de anarquía, o de rebeldía, donde por ahí el que no tiene la posibilidad de ir y comprar un disco, porque no tiene veinte dólares, como un chico de EEUU, puede agarrar y con un poco de picardía, disfrutar de la música y del arte. A mi me parece que eso está bueno.

A nivel de difusión, a nosotros como banda nos sirvió muchísimo, y nos sigue sirviendo, porque en Puerto Rico, en Colombia, en Venezuela o en España, hay muchísima gente que conoce al grupo y tiene ganas de verlo, quiere que el grupo vaya, y eso no se hubiera generado de otra manera, si no fuera por Internet. Era algo inimaginable. Los primeros discos ni con computadora los grabamos. No sabíamos cómo manejar una computadora. Entonces, por un lado está toda esa situación que me parece que es coherente y tiene una lógica que suceda, y me parece que el punto en la balanza es, entre no tener música, y tener música de esa manera, apoyo tener música de esa manera; estamos hablando de que un chico de clase media o un poco más abajo se pueda ir a un cíber y bajarse una canción; hay otros que ni siquiera tienen acceso a un cíber, ni en pedo.

Ahora, está el otro costado que es la parte de trabajo y esfuerzo que va implicada en la manera en que EOY gestiona sus discos; esto quiere decir que, si no compran el disco o no pagan la entrada, EOY no hace giras, no graba más discos… nos dedicamos a otra cosa. No vamos a poder generar un mes de gira con todo lo que eso conlleva, mantener el sello, producir a otras bandas, mantener una estructura, podemos dar más, y arriesgarnos como en la última gira, Interminable, a llevar escenografía, proyecciones, cosas que otras bandas que están por sobre nuestro nivel no lo hacen. Por ejemplo, a lo que es el interior no le dan toda la atención, o no se arriesgan a hacer un show de ese calibre.

En los CDs de EOY se dio un balance casi perfecto; los chicos compran, no sólo el último disco, que arrancó muy bien, sino también los de todas las épocas del grupo editados por nosotros. Nosotros sabemos lo que les cuesta, y hacemos concesiones de distinto tipo; una vuelta hicimos una tirada del disco con un póster con las letras que terminó saliendo muy barato en el puesto de merchandising, casi como comprarlo pirata. Nos acercamos lo máximo que podemos a que los chicos que siguen a la banda puedan tener el acceso a la música editada a través de nuestro sello.

Había una vez... un mural

Esta es la historia de una obra de arte, de su autor -un muralista, mexicano y progre- y el (des) cuidado del patrimonio cultural argentino.

"Ejercicio Plástico" es una obra que data de 1933. Pero su historia, tan singular como su naturaleza misma, la ha convertido en un hito destacado dentro de la tradición artística argentino-mexicana.
Dicha obra consiste en un mural confeccionado dentro del sótano de la casona de Natalio Botana, fundador del Diario “Crítica” en Don Torcuato. Su particularidad reside en el hecho de ser un mural completo (paredes, piso y techo del cuarto), para el cual David Alfaro Siqueiros, su autor, contó con la colaboración de Berni, Spilimbergo, Castagnino y el uruguayo Lázaro, lo cual le otorga un incalculable valor artístico y patrimonial.

Siqueiros fue (junto a Orozco y Diego Rivera) uno de los principales exponentes del movimiento conocido como “Muralismo Mexicano”, el cual planteaba la necesidad de liberar al arte de la cajita de cristal que la encorsetaba, limitando su disfrute pura y exclusivamente a la aristocracia.

Los muralistas propusieron inundar los espacios públicos con sus pinturas de dimensiones monumentales, retratando imágenes típicas y personajes de relevancia histórica que apuntaban a reforzar la identidad y cultura popular del pueblo mexicano.

Los ideales netamente progresistas de los artistas en cuestión, generaron grandes discusiones en torno al movimiento, que fueron, en principio, lo que sedujo a Botana a contratar la confección de su propio mural, el cual fuera definido por el propio Siqueiros como “una pintura monumental dinámica para un espectador dinámico".

“... Siqueiros imaginó transparentes los muros, provocando por medio de un truco visual el efecto de una caja de vidrio sumergida en el agua. El espectador queda atrapado en una burbuja, el paisaje y los personajes que lo habitan ocupan entonces un espacio exterior e infinito. Talentosa transgresión que brinda como resultado una amplitud ficticia que el soterrado lugar no posee. Se permite una única pausa a las exigencias ortodoxas del movimiento muralista mexicano, que demanda una temática comprometida con la problemática social del proletariado, de orientación subversiva. A los limites del sótano les impone el ejercicio pleno de la libertad. El efecto de la obra acabada es el de las ambientaciones que recién adquieren fama en la década del sesenta, ya que no produce la situación de distancia entre el espectador y la obra que crea el mural tradicional...” (*)

Tras permanecer oculto durante décadas, el mural fue desarmado mediante una impresionante y meticulosa obra de ingeniería, que consistió en el adelgazamiento de la superficie del sótano y posterior desarmado en trozos, para ser guardado en dos containers con el fin de su comercialización.

Pero por problemas judiciales, la obra permaneció hasta el día de hoy a la intemperie en la zona de San Justo.

Tras diversas disputas y cruzadas de gente involucrada en el arte, en Noviembre de 2001, la Cámara de Diputados declaró Monumento Histórico a la obra de Siqueiros. Pero no fue hasta 2003 que se decidieron a abrir los containers, y tras realizar un peritaje se determinó que la obra sufría un deterioro considerable. Las vanas promesas de restauración quedaron sin efecto hasta el día de hoy, en que una medida judicial determinó que el mural será reconstruido y posteriormente expuesto en la ciudad de Buenos Aires.

Lo inverosímil de esta historia es tal vez una constante en el devenir de nuestra propia historia, y es la falta de resguardo por parte de quienes deberían velar por nuestro patrimonio artístico, histórico y cultural. Por suerte, en este caso decidieron poner manos a la obra y casi ocho décadas después de su creación, el mural de Siqueiros tendrá su propio y merecido renacimiento.
Soph.-

(*) Ana Martínez Quijano http://www.elportaldemexico.com/artesplasticas/siqueirosmural.htm